Viernes, Mayo 2nd, 2008...9:16 am
Apuntes sobre complejidad y Dios, según Kevin Kelly
Hace rato, la educación formal y no-formal, quizás el mismo sentido común, nos empujan hacia cierta preferencia diádica para clasificar rápidamente nuestros gustos y opiniones. En general cuando pensamos en lo complejo, lo oponemos a lo simple, claro, previsible, con pocas conexiones, etc. Así es como complejo termina por remitir a oscuro, no previsible, con demasiadas conexiones para ser anticipado, etc. En su obra “Fuera de Control: la nueva biología de las máquinas, los sistemas sociales y el mundo de la economía” (1994), Kevin Kelly nos patea fuera de nuestros patrones newtonianos y nos da algunas claves para acercarnos a lo complejo y dejarnos de excusas reduccionistas cartesianas, simplonas y/o resignadas.
Según Kevin Kelly, las Nueve Leyes de Dios (el único que desde la Nada hizo Todo) expresan en alguna medida fenómenos complejos observados al interior de las Redes de Trueque, allá por el año 2001-2002, indudablemente, objetos complejos si los hay, que nos interesan desde hace más de una década. Estas “leyes” nos parecieron inspiradoras no sólo para comprender los sucesos, sino y principalmente para diseñar nuevas formas de interacción, en reemplazo de los numerosos modelos ingenieriles de previsión y control, probados con ahínco y desazón, en el mundo viviente de lo social. Más abajo, intentamos mostrarles una primera aproximación de esas leyes a los fenómenos observados en la evolución de las Redes de Trueque que se desarrollaron en Argentina a partir de 1995. Son ellas:
1. Ser distribuido:
2. Controlar desde abajo:
3. Crecer por pedazos:
4. Honrar los errores:
5. Cultivar retornos crecientes:
6. Perseguir metas múltiples, no óptimas:
7. Maximizar lo marginal:
8. Buscar el desequilibro persistente:
9. Aceptar que el cambio cambie:
1. Ser distribuido: el crecimiento de la Red mostró claramente que era mejor gerenciado desde las pequeñas unidades descentralizadas y regiones, a lo largo y ancho del país. Estos conjuntos, denominados Clubes al principio y luego Nodos, evidencian asimismo una clara expresión de esta ley en el número óptimo para su funcionamiento, estimado en 60 - 80 personas, por sobre aquellos de 400 y hasta 600, donde lo primordial es el simple intercambio de bienes y servicios, por sobre la convivialidad, la solidaridad y otros atributos menos cuantificables y probablemente más significativos en la perdurabilidad de esas estructuras.
2. Controlar desde abajo: por encima de la Red, los Nodos hacen sus normas, de la misma forma en que los “prosumidores” (productores y consumidores) las transgreden si éstas no les sirven. El poder está claramente en la base… como les gusta a tantos por estos pagos. Las tentativas de centralización, en general, significaron mucho más disputa por el poder de personas y grupo, que organización para el crecimiento del conjunto. En este sentido, existieron al menos “dos” grandes redes de trueque: una en el imaginario de los “representantes” (coordinadores) y otra en las prácticas de intercambio de los prosumidores rebeldes…
3. Crecer por pedazos: los proyectos de crecimiento más eficaces se hicieron desde sectores o temas particulares y no sobre el conjunto de actividades de “la” Red o de los mismos Nodos o regiones. Por ejemplo, el sistema de capacitación para la Región Mar y Sierras funcionaba muy bien para esa región, pero no para “la” Red en su conjunto. Un nodo piltoto de capacitación - Nodo Obelisco - ensayó su “Programa de Alfabetización Económica”, que fue altamente eficiente para difundir el modelo autogestivo hacia el interior y exterior del país.
4. Honrar los errores: los errores - entendidos éstos como desviación de las metas buscadas - han sido siempre la fuente de crecimiento más frecuente de las “innovaciones” que permanecen a lo largo de la evolución de la Red. Ello es válido para la centralización/descentralización de la gestión, la emisión de bonos intransferibles/luego transferibles, etc. Pareciera ser que una proporción importante de los miembros de la Red acepta - con resignación del espíritu controlador que suele animarnos - que todo es “experimental” y que “no hay recetas” prefijadas para ese laboratorio social. En otro sentido, hay cierta tolerancia a la diferencia como resultado de compartir/consensuar el valor de las prácticas de “equivocación” con responsabilidad y compromiso con el futuro.
5. Cultivar retornos crecientes: desde que se observaron nuevos resultados aceptables para el conjunto, ellos empezaron a multiplicarse al interior de la Red. El aumento de 20 a 50 créditos como cuota de transferencia inicial a los nuevos socios, adoptado en la Región Capital, produjo una demanda por aumentar el circulante en otros regiones y en los nodos de la misma región. Un préstamo “extraordinario” en época navideña se acompañó de otros mecanismos de préstamo menos “arriesgados”, desde que hubo algún circulante en reserva… Excelente demostración de que había “iliquidez” en el sistema! Si se introducen ejercicios o pequeñas prácticas que transmiten un buen estado de ánimo a los participantes (como contar chistes, cantar una canción, hacer la ola, etc.) ellos tienden a ser “reclamados” en las próximas oportunidades. Ello así también para otra clase de manifestaciones menos conviviales y más conflictivas (discusiones, peleas por el poder, jugar a “tener razón”, en vez de “mejorar los resultados”), por lo cual es necesario cuidar su aparición.
6. Perseguir metas múltiples, no óptimas: las técnicas de dinámica grupal que se utilizaban al interior de algunos nodos, permitían delegar distintas funciones específicas necesarias al funcionamiento y crecimiento del grupo, demostrando claramente la utilidad de la existencia de varios proyectos simultáneos al interior de los grupos. Ello ocurre de modo similar en la vida de los “prosumidores”, que se comprometen con metas simultáneas en sus vidas, en los programas de capacitación que los estimulan a desplegarse no sólo como productores y consumidores de los bienes y servicios de “primera” necesidad. El concepto de “calidad de vida” al que se apuntaba era generalmente de tipo más holístico y globalizado que el de un “supermercado” alternativo.
7. Maximizar lo marginal: la aparición de un fenómeno nuevo - generalmente percibido como “desviación” o “inconveniente” por quienes están liderando el proceso - algunas veces fue fuente de saltos evolutivos importantes en la Red. Ocurrió así con los bonos transferibles, con el modelo de “empresa dual”, muy resistido por los “fundamentalistas” de la separación de los dos mercados, entre otros ejemplos. Si aceptamos esta ley como tal, es posible transformarnos en observadores más alertas de los fenómenos que ocurren al interior de la Red, para mirar algunas “desviaciones” como punto de partida para nuevas etapas.
8. Buscar el desequilibro persistente: cada vez que se buscó la estabilización de algunas normas, que nos daría la “ilusión de control” del sistema, aparecieron invariablemente nuevos desequilibrios que mostraban que el anterior “equilibrio” no era tal… puesto que el sistema se volvía a desequilibrar… Pareciera ser que la “ley” es la de que un nuevo desequilibrio siempre llega. Aceptar el desequilibrio como parte del juego, sería la primera parte de la adopción más difícil a nuestros corazones: amar la incertidumbre para poder gerenciar el cambio y la evolución, para poder ser/estar libres para crear un futuro distinto. En lenguaje de la Red, frente a lo imprevisto siempre se puede responder con alguna de sus formas canónicas como: “¿Y qué?” o, aun mejor, “¿ Qué interesante!”…
9. Aceptar que el cambio cambie: las variaciones no terminaban jamás su carrera: cuando el grupo parecía acostumbrarse a determinada tecnología que había funcionado durante cierto tiempo, nuevas prácticas aparecían indefectiblemente y nos mostraban que era necesario aceptar… un nuevo cambio. Tal como pasa con los modelos de computadoras personales y las nuevas tecnologías de información. En la Red, a la centralización de los primeros tiempos en manos del Consejo Asesor, siguió una descentralización parcial, luego ésta se reprodujo al interior de los nodos, luego de las regiones, pero lo hizo acompañada de nuevos fenómenos emergentes: creación del Grupo Impulsor, formulación de una Segunda Plataforma de valores para el conjunto, expansión a otros países de América Latina… Los prosumidores que se quedaron anclados en viejas conversaciones de “disputa por el poder” (poder de qué? a propósito…) con el Consejo Asesor son como dinosaurios (muy chiquititos) que no se dan cuenta de que las aguas han subido, están por taparlos y que pronto se morirán ahogados si no se desplazan rápido a otro espacio…
Un beneficio inevitable de mirar la Red con la óptica de la complejidad, a través de esas Nueve Leyes de Dios, es que se vuelve mucho más fácil aceptar la diversidad en su interior, la heterogeneidad en y entre los nodos y, eventualmente, al exterior de la Red. Los beneficios de esta postura quedan a cargo de la evaluación de cada uno. Pero no paralizan los planes y proyectos de los que están abiertos y comprometidos con la escala del cambio que necesitamos en la región: estamos alertas al proceso latinoamericano, buscando nuevas “marginalidades” exitosas en otras economías solidarias, para aprender de ellas, articularnos y seguir creciendo juntos en ese laboratorio de inclusión social.
Referencias
Kelly, Kevin Out of Control. The New Biology of Machines, Social Systems and the Economic World. New York, Addison Wesley, 1994.
Kelly, Kevin Nuevas reglas para la nueva economía. Buenos Aires, Granica, 1999.
Primavera, Heloísa Redes de trueque en América latina: ¿quo vadis? El Catoblepas Revista crítica del presente nº7, 2002.

4 Comments
Mayo 2nd, 2008 at 11:26 am
[…] Lean, disfruten, aprovechen el Mundo P: […]
Mayo 3rd, 2008 at 9:13 pm
Saludos desde México.
le escribo para solicitar información sobre la catedra de Piscitelli, donde se estudia y que se necesita para entrar a estudiarla.
agradezco de antemano su atención.
Mayo 6th, 2008 at 2:26 pm
Releyendo los comentarios del teórico 6 no coincido con que el consumo de ciertos productos culturales niega la posibilidad de hacer una observación crítica sobre ellos y sus repercusiones en la vida, yo diría todo lo contrario. Si concuerdo con que la crítica no es el único análisis posible y que, a veces, nos ciega ante otras posibilidades. Creo que el debate dado en clase permitió ver dos de las tantas opciones a partir de las cuales se puede encarar el fenómeno de Google. Coincido con Pablo (com 14) en exigir a nuestros docentes el planteo de múltiples visiones de los fenómenos más allá de la propia de la cátedra. Quedó claro que la falta de tiempo y las fallas técnicas quizás fueron las que impidieron esto en el teórico 6. Sin embargo, me sorprendió el tratamiento de la presentación del libro de Bárbara Cassin, “Googleame”, texto que no hemos leído y que no forma parte de la bibliografía de la cátedra. Lo que quiero decir es que nos dieron una visión relativa de esta publicación, así como la que critican de la autora. Ahora, esta discusión no tiene fin. Cada quien habla desde un lugar particular, desde una realidad, desde un nacionalidad y con cierta formación que permite hacer un análisis, y no otro, de ciertos fenómenos. Lo que puedo concluir es que esta discusiones deben estar presentes en el aula (y en muchos otros ámbitos tb), que no debemos perder de vista la posición desde la que cada uno habla para entenderlas mejor y ser respetuosos de las mismas más allá de acuerdo o no.
Mayo 10th, 2008 at 11:50 pm
Cassin presenta una posición quasi maniquea. Se le exige un analisis más profundo y menos mediático. Ni más ni menos que lo que nos exigiriamos nosotros mismos.
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